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domingo, 22 de junio de 2014

BORDAS DE GISTAIN / CHISTÉN

Gistaín / Chistén
Hace pocas semanas acudí al Valle de Chistau, donde pude visitar Plan, San Juan de Plan, Gistaín/Chistén y otras localidades del entorno. Me gustó mucho, porque hacía muchos años que no volvía por la zona. Obtuve mucha información sobre Casas, bordas, iglesias, costumbres ganaderas, etc para compartir con vosotros. Hoy me centro en un aspecto concreto: las bordas de Gistaín, Chistén e aragonés (no deja de ser curioso que su nombre en castellano venga de la grafía francesa; Chistén (aragonés) en francés, se escribiría más o menos Gistain, para que sonara parecido. En español, en lugar de utilizar la forma aragonesa, optó por la francesa. 


Borda del núcleo, con la fachada arreglada y parte del hastial con maderos perpendiculares de madera para facilitar la ventilación.
Borda del núcleo. Tejado a dos aguas (esta vez con uralita), y parte del hastial cerrado con madera. Pequeña ventana para facilitar la ventilación.
Pero vayamos a lo que vamos. Buscamos a Pyrene en el Valle de Chistau, y más concretamente en las bordas de Chistén. Se caracterizan (en general) por disponer de una planta rectangular, siendo sus gruesos muros de mampostería irregular. Suelen disponer de dos pisos, la planta baja destinada para el ganado, y la planta alta para poder guardar la hierba, el heno, etc. La entreplanta es de madera, y el acceso a la planta de arriba puede realizarse de dos maneras: o bien a través de escalera interna o (lo más frecuente que yo he visto) aprovechando la irregularidad del terreno, de manera que los dos frontales de la borda se sitúan teniendo en cuenta la pendiente del terreno, y así por una parte la borda dispone de dos alturas, y por el otro sólo una (al ras de la calle, donde se sitúa una puerta y normalmente encima de ésta un ventanal para poder subir la hierba con menor esfuerzo). No obstante en algunas bordas, uno existe dicha pendiente del terreno.

Borda fuera del núcleo, aprovechando desnivel del terreno. Tejado de losa de pizarra

Borda del núcleo, dos alturas por uno de los lados. Muros de mampostería.
Los tejados, a dos aguas, tradicionalmente cubiertos con losa de pizarra, si bien las posteriores obras de mejora y restauración de estas construcciones ya han cambiado ese material por uralitas, metal u otro tipo de tejas. En otros tiempos anteriores es posible la utilización de paja en los tejados, tal y como me comenta una persona mayor del pueblo.
Borda en núcleo. Tejado a dos aguas. Achaflanamiento formado el faldón triangular. 
Bordas en el núcleo de Gistain
Suele ser muy frecuente encontrar uno o los dos lados del tejado sobre las puertas de entrada achaflanado, formando un faldón triangular, que mejora la protección frente a nieve y lluvia en las mismas.


Borda fuera del núcleo, con tejado a dos aguas, y frontal achaflanado. Tejado de losa de pizarra. Mampostería
Borda de fuera del núcleo. Mamposería irregular, tejado a dos aguas, faldón triangular y hastial con listones de madera junto a pequeña ventana de ventilación

En algunos casos, según la altura y la ubicación de la borda en Gistain, encontramos la parte superior de la última planta con un material diferente a la mampostería. En unos casos puede ser con vigas de madera unidas entre sí con cal y arena, o bien con tablones perpendiculares de madera. Seguramente, para mejorar la ventilación de la hierba.
Pilares de madera entre los cuales se coloca cal y arena
En alguna borda del núcleo de Gistain, se puede apreciar alguna lucana. Y en otras fuera de éste, se observan pequeñas construcciones auxiliares a su lado (pequeñas casetas)


Borda fuera del núcleo, con caseta auxiliar



miércoles, 7 de mayo de 2014

BORDAS DEL PIRINEO ARAGONÉS

Torla. Adaptación al terreno. Rampa de acceso.
Además de la Casa (en todos sus sentidos) y de Pardinas, existen otros elementos de la arquitectura popular de alta montaña aragonesa, que han tenido (y en ocasiones siguen teniendo) una importancia capital. Se trata de pequeñas construcciones destinadas generalmente a funciones agrícolas y ganaderas, y más concretamente al almacenaje de heno y similares, la custodia de parte del ganado y la guarda de los aperos y elementos de labranza. Se trata de las bordas.

Gistaín/Chistén. Hastial achatado.
La borda se encuentra dispersada por todas las comarcas aragonesas, pero si bien sus funciones vienen a ser comunes en todos los territorios, lo cierto es que su fisonomía es diferente según las zonas.

En primer lugar, las bordas pueden aparecer semiaisladas en las zonas externas al núcleo poblacional (originariamente, por borda sólo se entiende la construcción lejana del núcleo sita en el entorno de los prados). En otras ocasiones, aparecen agrupadas en poco terreno (como si fuera un barrio o una pequeña aldea sólo de bordas) cerca (por ejemplo en el barrio de las eras) o lejos del núcleo poblacional (por ejemplo en zonas donde antiguamente los pequeños ganaderos aragoneses de algunos valles acudían a agrupar sus pequeñas cabañas en las zonas cercanas al puerto). En otros núcleos, se entiende por bordas algunos corrales o establos con tejado y exentos a otros edificios que se encuentran en el mismo núcleo poblacional. E incluso hay zonas en las que por borda, se entiende el corral anexo a la Casa. Podemos observar que existe una gran variedad, aunque el sustrato común posa sobre una pequeña construcción destinada a uso ganadero y agrícola, auxiliar a la Casa.

Yésero. Adaptación al terreno y gran alero.
 En segundo lugar, podríamos destacar (en términos generales, repito) como un elemento común, la planta del edificio que generalmente es rectangular. Los tamaños son muy variados, pero siempre adaptados a la orografía y a los usos.

Los muros se levantan realizados con piedra mampostería. Tienen una entrada principal lo suficientemente amplia como para poder entrar con un carro (aunque esto también varía). En ocasiones disponen también de una entrada auxiliar. Las entrada suelen estar en los lados pequeños de la base rectangular (pero también hay mucha casuística). 

Gésera
Normalmente sus tejados son a dos aguas (a veces según la zona a tres aguas, con el tellau sobre la fachada achatado). Los grados de inclinación son más elevados conforme más elevada  es la altitud de la borda, y sobre todo, conforme mayor es la posibilidad de precipitaciones de lluvia y nieve. Tradicionalmente estaban cubiertos por losa de piedra, arenisca o de pizarra. Con el tiempo, muchas han sido sustituidas por tejado metálico o de uralita. En las zonas de más al sur, los tejados son de teja. En algunos valles sitos de gran altura, tradicionalmente podían verse bordas con el techo aún de paja y materiales similares como la madera, pero desgraciadamente cada vez son más difíciles de ver. La estructura interna del tejado o tellau, responde a las características que vimos en este post.

La altura es muy variada, pero pueden distinguirse en muchas ocasiones dos pisos. Uno principal (el de abajo) que va destinado al ganado y está habilitado para tal fin. El piso superior, normalmente bajo el tellau, está destinado al almacenaje y secado del heno y la cosecha (por ello está en alto). En ocasiones, la planta alta es accesible a través de rampas independientes de la entrada principal. En otras ocasiones, la borda se adapta perfectamente al terreno y a los bancales, de forma que parecen de una única planta al ras de la era o campo, pero "bajan" una planta hasta tocar suelo en el siguiente bancal.
Sinués. Borda de pequeño tamaño

Sirvan estas primeras líneas para abordar la introducción a todo un mundo, el de las bordas, que conoceremos poco a poco, buscando a Pyrene entre ellas, y observando las diferencias entre unas y otras según zonas, tipos, etc.

martes, 25 de febrero de 2014

LA PARDINA DE FANLO



 Las pardinas son explotaciones generalmente agrícolas existentes aún durante buena parte del siglo XX, en las que podemos encontrar un perfil común en todas ellas: un edificio (o más) destinados a vivienda, varios edificios destinados a los animales, bordas, etc. Son el equivalente (salvando las distancias) de lo que es otros lugares se define como "masía". En algunas de ellas incluso podemos encontrar una iglesia o capilla. Y es que, las pardinas en su origen fueron pueblos de época medieval que poco a poco fueron despoblándose y que finalmente fueron abandonadas. Después se retomarían como explotaciones ganaderas y agrícolas por parte de una o más familias que trabajarían allí. Hoy la mayor parte de las pardinas están deshabitadas por el hombre, con sus edificios en ruinas y con un uso meramente ganadero (cuando lo hay). También es verdad que hay algunas excepciones. Sea como sea, las pardinas son elementos de la sociedad del Aragón de alta montaña, forman parte inequívoca de su historia...incluso detrás de algunas de ellas se esconden antiguos monasterios medievales hoy perdidos, pero que constan en la documentación. Los vínculos jurídicos de sus miembros, vienen ligados al Derechos Aragonés, a la Casa y a los pactos. En próximas entradas a este blog iré ampliando el concepto. 

Vayamos con la primera. Se trata de la Pardina de Fanlo, ubicada cerca de la localidad de Ipiés, en la zona sur de la Comarca del Alto Gállego. Es probable, tal y como indica Omedes, que el poderoso Monasterio medieval de San Andrés de Fanlo sea el origen de la propia pardina. Lo cierto es que, además de la documentación, pequeños detalles de la pardina muestran pistas sobre su origen.


Como en tantas otras ocasiones, la Pardina de Fanlo está destinada exclusivamente a uso ganadero. Cuando la visitamos vimos un simpático burro, y puede ser que temporalmente albergue vacas o ganado equino. Hay dos grandes edificios. El primero está en buen estado porque ha sido arreglado. Destaca en él la poderosa chaminera (chimenea) y una bonita ventana enmarcada de muchos siglos de antigüedad. Uno de los laterales se orienta hacia la zona de uso ganadero, una serie de edificios que se encuentran en mal estado, con la excepción de algunos establos arreglados. A destacar también la cruz pintada en blanco que protege a la antigua Casa en una de sus puertas.


La parte de este edificio que da a la zona ganadera, se adapta perfectamente al terreno de manera que por este lado sus dos plantas recuperan una más. En total tres. Unos metros más allá, diversas construcciones de uso claramente ganadero pero en aspecto muy ruinoso surgen con empeño todavía en mantenerse ante el tiempo y la adversidad. Uno de los edificios tuvo al menos dos alturas y, aunque más pequeño que este otro edificio prinicipal arreglado, sigue un patrón similar.




La chaminera (chimenea) ha sido estupendamente recuperada, y creo que ha recuperado su uso.



La Pardina de Fanlo se completaría con otro edificio de similar planta y construcción que se encuentra a unos cincuenta o cien metros siguiendo el camino. A veces pasa desapercibida porque está entre los árboles del bosque y no es demasiado visible desde el núcleo principal El edificio también es a dos aguas, y se encuentra en situación de ruina. Dispone de dos alturas más la zona de granero bajo el tejado. La fachada principal con puerta de entrada tiene un pequeño tejadillo que a mí me recordó (salvando las diferencias obvias) al Monasterio de San Adrián de Sasabe.


Este edificio también se encuentra perfectamente adaptado al terreno, de manera que por una fachada lateral nos ofrece dichas alturas, pero en la otra fachada sólo dispone de una que le deja al ras de la era o campo anexo. Una gran arco fue la antigua puerta de entrada de la mercancía, aperos, etc por este lado.




Desde dicha puerta podemos observar un poco del interior (con mucho cuidado) de este edificio de la Pardina. Y concretamente se ve con claridad lo que queda del antiguo tejado con su estructura interna (tijera, pilastras de madera, etc).


De confirmarse la ubicación del antiguo Monasterio de San Andrés de Fanlo bajo esta pardina, mil años de historia de Aragón se encuentran bajo nuestras botas.

lunes, 26 de noviembre de 2012

EMPEZANDO LA CASA POR EL TEJADO (Segunda parte)




Días atrás os hablaba en un primer post de los tejados (tellaus). Me referí principalmente a los materiales, los tipos de tejas, la inclinación..En el actual  voy a abordar el armazón de los mismos, zona tan esencial como la propia capa exterior visible por sus visitantes y moradores.

El armazón está compuesto por una estructura más o o menos complicada realizada de pilares de madera. La principal pieza se llama tijeras (tixeras), que son los maderos que se cruzan para sostener toda la cubierta.


Sobre las tijeras se cruza la “bizquera” también denominado cernillón (zernillón). Las zapatas son piezas de madera que se situan ya sobre el muro, y que sirven para sujetar otros maderos perpendiculares desde la bizquera hasta el muro y zapatas. Estos maderos se denominan a veces “crepos” o pilastras. Antes de situar los crepos, conviene reforzar éstos con las costaleras, maderos que van en el mismo sentido que la bizquera. Si los crepos son muy largos, se pondrá más de una costalera.


Con esto tendríamos ya la gran estuctura del tejado, pero nos falta el relleno que va por debajo de las losas, y que va a servir para fortalecer el aislamiento y fuerza del tejado. Se coloca sobre los crepos unas tabla para cubrir los huecos, a veces realizadas con maderos más pequeños, palos de buxo, recha, etc . Se denomina “recha” o a veces “tiellos”.



El aislamiento interno finalizara con una capa de ceniza que evitará que se pegue sobre las rechas el denominado “buro” o tasca. En ocasiones, por la longitud de la planta o el peso del tejado, obliga a reforzar la estructura con pilares de piedra


Y esta es en esencia una aproximación a la forma de construir tradicionalmente los tejados de las casas del Pirineo Aragonés. Quiero advertir que este post es simplemente introductorio, porque como podéis ver la complejidad de la construcción de un tejado de la forma tradicional es muy elevada. También quiero advertir que los nombres pueden variar de unas zonas a otras.

Y por último, reflexionemos un poco. ¿Os habéis fijado en los pilares de madera que se emplearon a principios de siglo, o antes, para la construcción de estas casas? ¿Habéis visto su longitud y grosor? ¿Y qué me decís de su peso? Con todo ello quiero incidir en el gran reto que para los aragoneses de hace algún siglo suponía construir una casa: con herramienta limitada y con la necesidad de realizar una buena obra para evitar el tiempo especialmente complicado en estas zonas aragonesas de alta montaña. ¿Os imagináis a los leñadores serrando los árboles y después, ya caídos, cortando las ramas, la corteza, etc? El esfuerzo debió ser impresionante. Lo mismo o más debió ocurrir con el traslado de estos troncos hasta el lugar de destino (la casa en obras), en una orografía complicada, donde la ayuda de las caballerías era e incluso hoy en día puede ser fundamental (a pesar de mi edad, yo he visto cómo se desbrozaba el monte utilizando para trasladar la madera a mulas y machos, ante la imposibilidad de que un vehículo pudiera acceder). ¿Podéis oir las cadenas enganchadas a las mulas tirando de los enormes árboles ya caídos? ¿Y el taconeo profundo de sus herraduras?

Por otro lado, el tejado era en el Aragón del Pirineo mucho más que una mera estructura física. Era mucho más. Era la diferencia entre dos realidades limítrofes: la intimidad de la Casa en su sentido más amplio, frente al peligroso exterior, lleno de amenazas: el frío, la lluvia, el sol...pero también de otros elementos pertenecientes al mundo de lo mágico y lo esotérico (brujas, maleficios...). De ello me ocuparé en otro post.

viernes, 16 de noviembre de 2012

EMPEZANDO LA CASA POR EL TEJADO (Primera parte)

Tejado o tellau típico de la zona pirenaica, esta vez con losa como material principal, y con los nervios que limitan las aguas o caras del tejado reforzados y claramente delimitados por otras losetas.

Inicio mi andadura por este blog, como no podía ser de otra manera, con la alusión a la Casa aragonesa en su sentido más amplio: como institución familiar basada en la costumbre en la que surgen claros roles y lazos de carácter jurídico, organizativo, económico, social y material. Pero esta vez apuntaré a este último aspecto (el material), y comenzaré a describir un elemento que me he encontrado con cierta variedad a lo largo de todas mis visitas a pueblos, bordas, pardina y núcleos deshabitados del Pirineo aragonés. Comienzo la casa por el tejado.

Chaminera sobre tellau, y sobre aquélla diversos elementos protectores de la Casa...espantabruxas, elementos para atraer los buenos espíritus, la supervivencia...La creencia en lo más alto de la Casa.

El tejado ("tellau" en aragonés) tiene como misión común en ésta y en cualquier otra zona, defender a la vivienda de las inclemencias del tiempo, evidentemente. No obstante la especial climatología e idiosincrasia de la zona pirenaica, los tejados de las antiguas construcciones gozan de una serie de especialidades tanto en su forma como en sus materiales.

El viejo tejado protector contra las inclemencias del clima, pero también guardián de miles de historias y encantos pertenecientes a la intimidad de la Casa aragonesa.

En cuanto a éstos últimos, y siguiendo el régimen autárquico de la Casa, los antiguos constructores no tenían otro remedio que utilizar materiales existentes en la zona o bien en otras cercanas. Esto va a provocar que los tejados sean construidos (según las zonas) a partir de losa (losa/loseta)de piedra arenisca o pizarra,  la teja de cerámica (más en las zonas de Ansó y Hecho) y de teja árabe (tella)en las zonas más meridionales. Con el paso de los tiempos, estos materiales han ido desapareciendo a favor de otros materiales más modernos y que ofrecen una mayor seguridad y confortabilidad. E incluso, años atrás la teja árabe fue sustituyendo en gran manera a la losa de piedra o de pizarra (tal vez la pizarra sea más visible en la zona central del Pirineo Aragonés)

La parte más exterior del tejado estaba compuesta pues por una capa de losas artesanalmente colocadas con mucha pericia que, en muchas ocasiones han llegado a nuestros días con su objetivo intacto. En otro momento nos ocuparemos de los elementos complementarios (algunos muy interesantes por su valor sociocultural) tales como chimeneas (chamineras), espantabrujas (espantabruxas), falsas, aleros, etc. E igualmente más adelante nos ocuparemos de la estructura interna de los tejados (cubierta interna), compuesta de armazones de madera y entramados diversos de materiales tales como la propia madera, tierra, cañas, etc...todo ello según las zonas.





Rematando muchos tejados de losa de piedra de arenisca...aparece la piedra protectora...valiente frente al entorno, y compartiendo espacio con otros elementos claramente modernos del siglo XXI


El segundo aspecto más llamativo de los tejados de las casas tradicionales del Pirineo Aragonés es su inclinación. Efectivamente, cuanto más al norte, cuanto mayor es el lugar de precipitaciones de lluvia y nieve, mayor es la inclinación del tejado. De hecho, podemos encontrar incluso algunos ejemplos muy evidentes de tejados de doble inclinación, donde se combinan una primera inclinación alta, para rebajar hacia la misma hacia los aleros.

La vieja borda con tejado de pizarra y doble inclinación claramente visible. Como podemos observar, el nivel de inclinación es alto en la cúspide del tejado, ya que en esta zona llueve y nieva con frecuencia y en gran cantidad.


Y a continuación otro ejemplo muy claro de borda con doble inclinación, si bien en este caso el grado de inclinación no es tan acusado como el anterior.


Quedan muchos aspectos más para hablar de la Casa Aragonesa de alta montaña, tanto en su aspecto físico como en el organizativo, social, cultural e incluso misterioso...Pero eso será en próximos posts. Hoy sirva éste simplemente como presentación de los tellaus (tejados), sus principales materiales y su inclinación, todo ello condicionado por los elementos climatológicos y orográficos.Pero nos queda mucho: aguas, vertientes, estructuras, falsas...