martes, 24 de febrero de 2015

ARATORÉS, LA RELIGADA DE CUATRO HOJAS SOBRE UNA LAPIDA


 La última misión que Pyrene nos encomendó nos llevó a  Araguás de Solano. Tras descubrir el precioso dintel y volvíamos a nuestro vehículo, nos dimos cuenta de que estábamos siendo observados. Chorche, Chai y yo sentíamos cómo unos ojos maduros, pausados y a la vez vigilantes, no se perdían ni un detalle de lo que hacíamos.
- Papá...nos están mirando (dijo Chorche)
- Si...ya me he dado cuenta...vamos al coche
Chai levantó la vista hacia las chamineras...pero no había ni rastro de nadie. Agilizamos nuestra marcha hacia nuestro vehículo, un tanto nerviosos. Finalmente llegamos a la pequeña plazuela donde habíamos aparcado, y en ese mismo instante, otro enorme mastín se cruzó en nuestro camino cerrándonos el paso. Nos detuvimos de forma inmediata. El enorme mastín alzó su cabeza y por unos instantes que nos parecieron dias, permaneció en silencio hasta que se decidió a hablar:

Chaminera en Araguás de Solano
- Veo que Belián os ha guiado bien hasta aquí...Y veo que habéis cumplido esta primera misión que Pyrene os ha encomendado. Bien...no rebláis a las primeras de cambio. 
- ¿De qué conoces a Belián? (preguntó Chorche)...Bueno...y a nosotros...
- Belián es mi nieto...Será un gran protector del ganado y en excelente compañero de juegos de algún cachorro humano. Me llamo Paternoy, nací allí...en el lugar de mi nombre

Paternoy se sentó. A pesar de su gran porte y su corpulencia, se notaba que los años le pasaban factura. 
- Pyrene está contenta. Habéis tardado poco en descubrir el primer mensaje relativo a la confluencia de lo religioso y lo pagano en la cultura tradicional de estas montañas. Habéis relacionado bien la importancia de los elementos naturales como el Sol, los árboles...con el sustrato de la forma de vida que sembró Pyrene. Pero es necesario ahora que acudáis al lugar de las reliquias, y busquéis cerca el sol de cuatro hojas, y llevéis esa imagen al lugar que se os indicará. Solo así cumpliréis el camino que marca Pyrene para vosotros.

- ¿No puedes ser más claro Pater? (inquirí al gran mastín)
- Paternoy!!! (rugió el can)
- Vale, vale...perdona Paternoy, no queria enfadarte. "El lugar de las reliquias"..."el sol de cuatro hojas"...No nos lo pones fácil.
- Papá...reliquias...igual es un monasterio (apuntó Chai)
- O tal vez Jaca (añadió Chorche)
- No...me parece que sé a qué lugar se refiere...creo que es Castiello de Jaca
Campana de la iglesia de Castiello

Los tres habíamos hecho un pequeño corro para cambiar impresiones sobre nuestro destino. Tras aprobar en esta mini-asamblea que íbamos a Castiello, nos volvimos para sondear a Paternoy...pero ya no estaba
- Empiezo a estar harto de estas desapariciones y de que nos dejen colgados!!
La protesta de Chorche se vio contestada con la ligera y musical risa que nos trajo el viento en ese mismo momento. Sabíamos quién era...Pyrene...


Efectivamente, Castiello de Jaca es conocido en el Camino de Santiago aragonés como el pueblo de las cien reliquias. Cuenta la leyenda que un peregrino las dejó aqui en señal de agradecimiento por atenderle cuando lo necesitó. De hecho, la plaza donde se ubica la iglesia de Castiello se llama así (de las Reliquias), y parece ser que allí se conserva una arqueta con estos restos. Nos dirigimos allí con rapidez, ya que se encuentra cerca de Jaca, al norte.

El segundo paso era averiguar qué era ese "sol de cuatro hojas". Chai enseguida cayó en la cuenta:
- Papá...es una religada
- El qué Chai?
- Ese "sol de cuatro hojas" que dijo Paternoy, es una religada.
Chorche lo confirmó rotundamente:
- Si papá...está claro es una religada de cuatro brazos. Nos lo enseñaste hace tiempo, y casa bien con la alusión al culto pagano al sol que nos enseñó Pyrene en el dintel de Casa Cavero de Araguás, donde aparecía también un símbolo solar.
Me sentí muy orgulloso de mis lobeznos (como siempre). Estaban creciendo... y aprendiendo sobre sus orígenes aragoneses. Así era: buscábamos una religada de cuatro brazos en Castiello.
- Creo que siendo un símbolo pagano, y por lo que vamos viendo en los mensaje de Pyrene, deberíamos buscarla en un sitio sagrado, en algo religioso. En la iglesia tal vez. (apunté)

En Castiello estuvimos observando con detenimiento su bonita iglesia...pero no vimos nada, al menos por el exterior. Dimos tantas vueltas como reliquias se guardan aquí...pero todo intento fue infructuoso. Recorrimos el pueblo...los dos barrios de los que se compone...llegamos al antiguo molino...a las bordas de la zona alta...bajamos a la entrada a la Garcipollera...pero nada... Estábamos agotados...¿nos habríamos equivocado? ¿Sería otro pueblo? ¿Algo diferente a una religada?
Descansamos unos minutos en silencio...pensando...pensando...pensando...buscando con la mirada a nuestro alrededor. Repasé en mi memoria cada palabra que nos dijo Paternoy "...al lugar de las reliquias, y busquéis cerca el sol de cuatro hojas..."..."al lugar de las reliquias, y busquéis cerca el sol de cuatro hojas..."...y entonces, caí en la cuenta: "...cerca..."..."CERCA"...

Iglesia de Aratorés
-No es Castiello!!! (grité de repente)
- Quéeeeeeee? 
- Que no es Castiello!!! Bueno sí...pero no!!
- Aclárate papá!!
- Es Aratorés!!! Es Aratorés!! Está aquí...muy cerca!!
- Papá...Aratorés empieza también por "Ara"...como Araguás de Solano...la tierra...el agua...el sol...Ahora sí cuadra todo!!!

Nos dirijimos a Aratorés, muy cerca de Castiello. El día estaba nublado, pero allí nos recibió el sol (¿una señal?). No dirigimos directamente a la Iglesia...Y nos dimos cuenta de dos detalles misteriosos...sin duda estábamos en el buen camino. El primer detalle, fueron algunas inscripciones en latín en el muro de la iglesia, que delataba un origen milenario de Aratorés. Y el segundo, un pequeño camino que llevaba hasta la puerta de la iglesia cuyas losas eran...antiguas lápidas. Al principio creí que Chai iba a tener algún reparo, pero no fue así. Mostró un gran respeto por la memoria de las personas a las que se aludía a las mismas, y con mucho cuidado recorrimos la poca distancia que nos separaba del gran portón de entrada al templo. Y justo al final del mismo...
Inscripciones en la iglesia de Aratorés
Crismón de la iglesia de Aratorés. 1607
Lápidas reutilizadas en la iglesia de Atarés













- Papá!!!!!! El sol de cuatro hojas!!!!! (Vociferó Chorche loco de contento)
- Síiii!!!! La religada!!!! (añadió Chai)


Y era verdad...allí estaba. Una hermosa religada en relieve sobre una antigua lápida de culto cristiano. No sabemos cuándo fue realizada...pero el resultado sigue siendo un ejemplo maravilloso del sustrato de nuestros orígenes: naturaleza y creencia, paganismo y religión. Un gran abrazo nos volvió a unir a los tres. El viento se levantó...y nos trajo el aroma de Pyrene...esa fantástica fragancia a bosque, nieve y fresa silvestre.
- Está aquí...
- Está. 

Otra imagen de la religada

De la misma forma como había desaparecido en Castiello, el viejo Paternoy volvió a aparecer ante nosotros.

- Por un momento creí que no lo conseguiríais...he disfrutado mucho observando cómo resolvíais el enigma.
- Paternoy!!! Pero...¿quieres dejar de aparecer y desaparecer continuamente? Me vas a matar del susto!! (se quejo Chorche, mientras se recuperaba del sobresalto)
-Mira qué majo!!! El Paternoy éste...Nosotros buscando y el tío mirando...Te lo has pasado bien a nuestra costa, eh? (preguntó desafiante Chai, eso si, resguardándose tras mi cuerpo cuando Paternoy levantó su vista hacia mi lobito)
- Jajajajajajajajajajaja!! (Bramó el viejo y enorme Paternoy)...Eres valiente cachorro humano...Valiente y un poco protestón...Me alegro mucho de que antes de mi marcha haya podido ser testigo de vuestra búsqueda.
- ¿Te marchas? ¿Vuelves a Castiello? (preguntó Chorche, mientras ya más tranquilos los cuatro caminábamos hacia la entrada del pueblo).
- Sí...inicio mi marcha. Pero no voy a Castiello. Me reúno con Pyrene en otro lugar...más allá de donde te alcanza la vista, pequeño cachorro...Es un viaje que debo hacer tras muchos años de defender el legado de Pyrene.
- Si vas muy lejos, podemos llevarte (dijo cariñoso Chorche al viejo mastín)
- Jajajajaja!! No pequeño Chorche...Bueno perdona...Gran Chorche...Donde voy, vosotros aún no podéis venir...No ha llegado ese momento todavía para vosotros...Estás dejando de ser un cachorro para convertirte en un gran humano...Nunca olvides las enseñanzas con tu padre y con tu hermano de estas montañas...son el origen de tu identidad...
- Insisto Paternoy, pareces cansado y eres mayor...te acercamos a donde sea...
- No Chorche...Paternoy debe hacer ese viaje sólo...(le dije a mi hijo, comprendiendo que Paternoy iba a hacer su último viaje para reunirse eternamente con Pyrene y tantas y tantas almas que aman y han amado este mágico y maravilloso Pirineo).

El viejo Paternoy y Chai, hablando por las calles de Aratorés
Chai, sin entender el destino al que Paternoy quería dirigirse ya, salió de detrás mío...se acercó al viejico can...y le preguntó con tono mimoso:
- Oye Pater...¿nos volveremos a ver pronto?
Cuando le oí llamarle "Pater" pensé que la contestación del majestuoso perro iba a peinar a Chai hacia atrás. Pero, curiosamente, no fue así. Paternoy se mostró tremendamente paternal, tal vez de allí su nombre. Se acercó a Chai, y lo acarició con su cabeza.
- No estés triste pequeño Chai. Claro que nos volveremos a ver, pero no pronto. Tienes por delante toda una vida en la que todos esperamos que Chorche y tú sigáis indagando en nuestra cultura, defendiendo nuestras formas de vida...Yo estoy ya mayor...quiero descansar...Pero nos veremos...porque todas las almas que aman las montañas vuelven a encontrarse en un valle precioso...
-No te entiendo, pero te dejo ir (sollozó el pequeño mientras se fundía en un abrazo gigantesco con Paternoy).
Posteriormente, el gran mastín se acercó a Chorche. Se elevó sobre sus patas traseras, y puso las delanteras sobre los hombros del chico. 
- No lo olvides Chorche...estáis llamados los tres a defender las montañas. Ya eres un hombre. Ya entiendes cuál es tu papel...igual que el de tu padre...
-No te preocupes Paternoy...no os defraudaré

Un nuevo abrazo unió al can y al ya hombre adulto.
Paternoy se despidió de mÍ mirándonos profundamente a los ojos, sin palabras. Durante dos segundos permanecimos así, sin apartar la vista de nuestros güeyos, leyendo nuestras mentes, deseándonos suerte y un buen viaje para él. Asentimos a la vez.

No fue una despedida triste...Sólo fue un hasta luego.












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